La Cámara Venezolana de Editores adelanta una estrategia integral destinada a rescatar el valor del libro escolar impreso en el sistema educativo nacional, para incentivar la excelencia académica y el aprendizaje efectivo de los jóvenes. Ante un momento de transformación estructural en el país, este sector editorial identifica una oportunidad para potenciar la producción del libro impreso en papel como la metodología cognitiva óptima para los estudiantes de todos los niveles.
En este orden, Julio Mazparrote, vicepresidente de la Cámara Venezolana de Editores,
señaló que el gremio de editores sigue enfocándose en lo que está dentro de su marco
de competencias: difundir la importancia del texto escolar como la herramienta
pedagógica por excelencia. “El texto escolar no tiene competencia en calidad,
idoneidad y costos: ni siquiera internet. Está sobradamente comprobado que no existe
un medio más efectivo y democrático de impartir conocimiento a los niños”, detalla
Mazparrote.
“Entre otras cosas, porque es producido por auténticos especialistas en
generación de contenidos pedagógicos, expertos en seleccionar y reclutar los mejores
autores y en mejorar cualitativamente su trabajo mediante procesos profesionales de
edición y diseño”. Como parte de este esfuerzo, nuestra organización gremial despliega
un equipo de asesores pedagógicos durante la presente temporada escolar. Estos
portavoces trabajan con directores, coordinadores y docentes para sensibilizar sobre la
importancia de preservar al libro de texto como pilar fundamental del aprendizaje, tanto
en el aula como en el hogar».
Asimismo, Dalila Da Silva, directora ejecutiva del ente gremial, subrayó que los textos
producidos por las empresas afiliadas cumplen rigurosamente con los lineamientos
programáticos y estándares de calidad internacionales. «La Cámara Venezolana de
Editores reafirma su compromiso con la actualización constante de sus ediciones,
asegurando que el contenido sea pertinente a los desafíos educativos actuales del
país».
La iniciativa busca no solo reactivar de manera sostenible al sector editorial, sino garantizar que cada niño en Venezuela tenga acceso sin ningún tipo de exclusión a herramientas educativas que fomenten el pensamiento crítico, la diversidad y la inclusión. De igual forma se busca sensibilizar a la comunidad educativa y a las autoridades ejecutivas nacionales y regionales del sector educativo público, para superar las limitaciones pedagógicas derivadas de la reducción del uso del libro impreso en la última década en la educación venezolana. El programa para la dotación de textos escolares en la educación pública está paralizado desde hace ocho años.
“El nuestro es un sector empresarial profunda e históricamente comprometido con el
destino de la educación en Venezuela. Comprometido con el incremento de su alcance
masivo e inclusión democrática de todos los sectores socioeconómicos. Con la
integración de ideas y opiniones diversas, siempre dentro de los programas oficiales y,
especialmente, con la mejora constante de su calidad”, afirma Mazparrote. “Creemos
que el texto escolar impreso, elaborado por especialistas y distribuido a cada niño y a
cada aula del país, es una de las vías fundamentales para alcanzar la excelencia
educativa”.



